Las personas que practican algún deporte saben que una alimentación adecuada incrementa la resistencia física y mejora el rendimiento, además de permitir una mejor recuperación.
El
entrenamiento es muy importante, sin él no podemos progresar, pero sin una adecuada alimentación y un buen descanso, todo nuestro esfuerzo será pobremente recompensado.
La alimentación del deportista debe ser adecuada, tanto en calidad como en cantidad, para reponer la energía gastada durante la actividad física y evitar que aparezca posteriormente un estado de fatiga o de carencia.
El aporte de hidratos de carbono,
proteínas,
grasas,
vitaminas y minerales debe ser proporcional a la actividad física que se realice y a las características específicas de la persona. Porque tenemos que tener en cuenta que la diferencia entre una persona deportista y una sedentaria es el consumo calórico y más aún si se trata de deportistas de fondo o resistencia.
Por lo general el consumo o gasto calórico del deportista es mayor que el de una persona sedentaria. Pero si hablamos de disciplinas de resistencia (maratón, ciclismo, triatlón, etc.) el gasto o consumo calórico puede llegar a ser el triple o incluso mayor en comparación a personas sedentarias y el doble si lo comparamos con el resto de deportistas.
Esto quiere decir que si una persona sedentaria ingiere un entrecot el deportista deberá ingerir 2 y el atleta de resistencia 3, si una persona sedentaria debe beber 1´5 litros de agua al día el deportista debe beber 2´5 y el atleta de resistencia 5 ó 6, etc., para cubrir su demanda energética.
Es decir, el deportista de resistencia tiene que ingerir como mínimo el doble de
proteínas, hidratos de carbono,
vitaminas y minerales. Pero muchas veces, por no decir siempre, ingerir tal cantidad de alimento es imposible, por lo que es muy importante tomar una adecuada suplementación.
Ésta debe ser adecuada a la
práctica deportiva que realicemos, ya que no es lo mismo un Halterófilo que un maratoniano, sus objetivos son bien distintos.