La influencia de la cantidad y tipo de grassa consumida en la elevación del colesterol y el aumento del riesgo cardiovascular ha sido tema de especial interés en los ultimos años.
Por ello, cuando hablamos de
grasas, solemos asociarlo a algo negativo que debemos suprimir de nuestra
dieta. Sin embargo, las
grasas proporcionan energía y ácidos esenciales básicos.
La función principal de las
grasas consiste en asegurar el almacenamiento de energía para las épocas de escasez y son fundamentales para el buen funcionamiento de las células.
Entre los ácidos grasos existen algunos de especial importancia, denominados esenciales, e imprescindibles para la fabricación de moléculas que regulan muchas funciones del organismo.
Por ejemplo, el colesterol juega un papel clave para la fabricación de la mayoría de las hormonas y sin cuya presencia no podrían formarse las membranas celulares.
En una
dieta equilibrada, el aporte de
grasas debe suponer entre un 30 y un 35 % del total de las
calorías consumindas en el día.
TIPOS DE
GRASAS
Hay unas más beneficiosas que otras, pero todas ellas necesarias y saludables si se consumen en su justa medida.
Grasas Saturadas:
Son la causa dietética principal de los niveles altod de colesterol malo (LDL) si se consumen en exceso, por ello, su consumo debe ser muy limitado. Estas
grasas se encuentran en productos de origen animal, como mantequilla, queso, leche, helados y carnes
grasas.
Grasas Insaturadas:
Son aquellas que nos ayudaqn a reducir los niveles de colesterol malo en la sangre. Hay 2 tipos, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas.
-Monoinsaturadas. El ácido graso más representativo es el ácido oleico, que protege el sistema cardiovascular, reduce el colesterol malo y aumenta el bueno (HDL). Se encuentra por ejemplo en el aceite de oliva y en el aguacate.
-Poliinsaturadas. Rebajan el colesterol y los niveles de trigliceridos en sangre. En este grupo se encuentran el ácido omega-6 y los omega-3. Su importancia radica en que son ácidos grasos esenciales, es decir, nuestro organismo no los produce por si solo, por lo que debemos obtenerlos de los alimentos que comemos. Se encuentran principalemente en los frutos secos y en pescado azul.
Grasas Trans:
Son ácidos grasos insaturados que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en un proceso quimico denominado hidrogenación, que permite aumentar la vida comercial de los alimentos. Se encuentran principalmente en productos fritos, bollería industrial, margarinas, etc. Debemos limitar su consumo, ya que elevan mucho el nivel de colesterol malo LDL.
RECOMENDACIONES
Si tomamos muchos productos lácteos, una opción para no ingerir demasiadas
grasas saturadas es optar por el consumo de desnatados.
El consumo de carnes es fundamental para el aporte de
proteinas de alto valor biológico. Es aconsejable que no abuses de la carne roja con excesiva
grasa. Puedes optar por alternarla con carnes magras como el pollo o el pavo.
Incrementa el consumo de alimentos que contengan
grasas poliinsaturadas, como los pescados azules, los frutos secos o el aceite de oliva frente a los que contienen
grasas saturadas.
Leer las etiquetas de los alimentos puede ayudarnos a llevar una
dieta sana y equilibrada.
Fuente: Revista MasHogar