Remedios naturales a base de plantas, alimentos dietéticos, integrales, biológicos y sin aditivos, hierbas medicinales, cosmética,… los productos de venta en herbolarios responden a toda una filosofía de vida sana y natural.
El auge de este tipo de establecimientos está vinculado a dos procesos paralelos en los hábitos de consumo del siglo XXI: un mayor valor de la salud y del cuidado físico y una vuelta a los valores naturales y de la medicina tradicional basada en medicinas naturales.
Cada vez son más las personas que intentan recuperar las energías perdidas a base de jalea real o
ginseng o que luchan contra las terribles jaquecas con plantas medicinales.
Si atendemos a la Organización Mundial de la Salud, la preocupación sobre los efectos adversos
de los fármacos químicos, las cuestiones asociadas a los enfoques y suposiciones de la medicina alopática, el mayor acceso del público a la información sanitaria y los cambios de valores (como el rechazo creciente a paternalismo médico) son algunas de las causas del incremento de las medicinas alternativas en las sociedades occidentales y con ello, indirectamente, de
los herbolarios.