Los organismos de la salud de Estados Unidos recomiendan hacer
ejercicios ligeros de
aeróbic una hora al día, seis o siete días a la semana. Hacen esta recomendación porque
sólo ven el
ejercicio como una herramienta para quemar
calorías. Mira, el aeróbic ligero
es estupendo, pero imagina que estás en el bosque y un oso aparece de no sabes dónde.
¿Te quedarías allí haciendo
ejercicios ligeros de aeróbic durante 40 minutos? No, te
moverías todo lo rápido que pudieras durante unos segundos o unos minutos, hasta que
hubieras dejado atrás al oso, o a tus amigos, a quienes también persigue el oso. De la
misma manera, siempre que practiques una actividad física, son esos breves momentos de
actividad los que hacen creer al cuerpo que necesitas estar delgado.
Pasear es estupendo, porque sí que quema
calorías, aumenta la circulación de la sangre
y el buen estado cardiaco y fortalice los músculos. Yo lo recomiendo y no tengo ninguna
intención de menospreciarlo; es muy útil. Pero no hará necesariamente que el cuerpo
quiera estar delgado. Y este es nuestro principal objetivo: hacer que el cuerpo quiera estar
delgado.
Caminar puede ser un
ejercicio fantástico. Pero cuando das un paseo, para maximizar
sus beneficios lo adecuado es variar de vez en cuando la velocidad a la que caminas. Así
que si vas a dar un paseo de 20 minutos, no te fuerces durante los 20 minutos. Es mucho
mejor caminar tranquilamente la mayoría del tiempo y, luego, tres o cuatro veces durante
el paseo, marchar un poco más rápido durante 30 segundos o 1 minuto. Es en esos breves
periodos de tiempo en que te mueves más rápido cuando puedes hacer que el cuerpo
piense que su supervivencia corre peligro. En lo que hace al cuerpo, el mensaje hormonal
es alto y claro: