Por Al Wilson
Todos nosotros conocemos los principios básicos cuando se trata de
perder peso, pero hay mucho más si lo que queréis es maximizar vuestra capacidad para eliminar la
[Regístrate y verás el enlace] y para mantenerla alejada del cuerpo. Conocer la química y los procesos fisiológicos por los que el cuerpo la acumula, constituye una gran diferencia en vuestra capacidad para combatirla. Hablando de combates, pensad en ello como en las artes marciales, si queréis tener la mejor posibilidad de vencer a vuestro oponente, dispondréis de más posibilidades de superarlo no sólo sabiendo cómo combatirlo, sino también entendiendo cómo combate vuestro oponente y cuáles son sus debilidades.
Vuestro cuerpo quema la
[Regístrate y verás el enlace] a través de una serie de miles de reacciones químicas, así que no es tan simple librarse de ella. Cuando se trata de conseguir una piel tan fina como el celofán, un poco de conocimiento acerca de la lipólisis puede llevaros muy lejos. Cuanto más eficaces os convirtáis en quemar la
[Regístrate y verás el enlace], menos estrés tendréis que imponer a vuestro cuerpo para perderla. Demasiados nuevos competidores dedican toda una temporada no competitiva a ‘ganar
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comer todo lo que se les ponga por delante con el fin de ganar tamaño
[Regístrate y verás el enlace], pero también ganan una enorme cantidad de adiposidad en ese proceso. Luego, cuando se trata de prepararse para competir tienen una excesiva cantidad de
[Regístrate y verás el enlace] corporal de la que librarse y acaban sacrificando mucho
[Regístrate y verás el enlace] durante la fase de
[Regístrate y verás el enlace], porque han de hacer una
[Regístrate y verás el enlace] demasiado severa para definirse lo suficiente para subir al escenario. Si hubiesen aprendido un poco más sobre la
[Regístrate y verás el enlace] y cómo sus cuerpos la almacenan, hubiesen podido planificar mejor su
[Regístrate y verás el enlace] de fuera de temporada, de tal forma que podrían haber ganado bastante
[Regístrate y verás el enlace] manteniendo los acopios de
[Regístrate y verás el enlace] al mínimo.
El almacenamiento de la
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Comencemos con el punto inicial del problema de la
[Regístrate y verás el enlace], el almacenamiento de la adiposidad corporal. Mucha gente, incluidos los culturistas, todavía piensa que la
grasa se almacena sólo localmente en unos cuantos lugares, como la barriga, los
[Regístrate y verás el enlace], la
[Regístrate y verás el enlace] baja y los muslos. Pero ésta se distribuye por todo el cuerpo. Solamente que vuestra configuración genética y niveles hormonales determinará qué áreas son más susceptibles a acumularla que otras. A pesar de que estamos en la era moderna dónde los alimentos no escasean, el cuerpo está diseñado para almacenar
grasa, de forma que los humanos puedan sobrevivir durante largos periodos de tiempo sin
comer o consumir alimento.
Otra cosa a recordar, es que debido a la preservación de los alimentos comerciales, existen muchas formas de
grasa actualmente que no existían en el pasado, o cuando el cuerpo humano evolucionó, así que nuestros organismos no son muy eficaces para procesar estas nuevas formas de lípidos.
De cualquier forma, volviendo al tema original, almacenar
grasa constituye la vía por la que el cuerpo se asegura su supervivencia y mantiene un suministro de energía constante a la mitocondria en la eventualidad de que tenga que seguir adelante durante un tiempo sin tener acceso a fuentes de energía (alimentos). A juzgar por el estado de la mayoría de la población civilizada, no parece que el cuerpo humano esté evolucionando hacia dejar de almacenar
grasa. La
grasa corporal se reserva en un tejido especializado llamado tejido adiposo. Este es el tejido blanco que está directamente bajo la piel o incrustado en forma de vetas entre el
[Regístrate y verás el enlace].
El origen de las células
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Se han vertido muchos argumentos científicos con los años acerca de si los humanos nacen con una cierta cantidad de células
[Regístrate y verás el enlace] y que siempre las mantendrán, de manera que éstas simplemente engordan o se encogen dependiendo de que alberguen o no
grasa en su interior. La tecnología moderna nos ha demostrado que eso es falso. El cuerpo puede producir nuevas células
[Regístrate y verás el enlace]. Lo irónico es que las nuevas células
[Regístrate y verás el enlace] se forman de las células madre, que son exactamente las mismas de las que se derivan las células musculares. Ahora bien, aunque es cierto que las células
grasas y musculares provienen de las células madre, el
[Regístrate y verás el enlace] nunca puede transformarse en
grasa. Así que no dejéis que nadie os intente convencer de que si dejáis de entrenaros con pesas, todo ese
músculo ganado se convertirá en
grasa. Simplemente se atrofiará. Solamente ganaréis
grasa corporal si no ajustáis vuestra ingesta calórica a vuestro nuevo nivel de actividad física.
Mientras os alimentáis cada día, esa
[Regístrate y verás el enlace] tiene el potencial de convertirse en energía que puede medirse en unidades llamadas
[Regístrate y verás el enlace]. Lo que los estudios están empezando a demostrar es que la cantidad de
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grasa. Obviamente, si consumís más de las que gastáis, entonces ese exceso irá a parar a alguna
zona del cuerpo. No hay ninguna magia que cause la desaparición de la materia, así que todo lo que coméis debe ser convertido en algo, bien sea energía,
grasa,
músculo o cualquier otro tejido. Por consiguiente, sed concientes que toda caloría que consumís debe quemarse o bien se almacenará y ese depósito sólo puede hacerse en forma de
grasa.
La vieja escuela de pensamiento era que consumir alimentos que contenían
grasa era lo que provocaba que los culturistas ganasen adiposidad. En realidad son las
[Regístrate y verás el enlace] que hay en la
grasa. Un gramo de
grasa proporciona nueve
[Regístrate y verás el enlace], mientras que un gramo de
[Regístrate y verás el enlace] o de hidrato de carbono sólo aportan cuatro cada uno. Dicho eso, algunas formas de
grasa son más proclives a convertirse en tejido adiposo debido a su configuración química. En cambio, otras
grasas son más difíciles para que el cuerpo las degrade y por tanto existen muchas más probabilidades de que se conviertan en cualquier otra cosa, excepto en tejido adiposo.
Grasas como las trans y las saturadas son las más proclives para acabar depositadas alrededor de la cintura que las insaturadas.
La nueva escuela de pensamiento (como la
[Regístrate y verás el enlace] Atkins) asegura que son los hidratos de carbono los que provocan la deposición de
grasa. Esa escuela predica que
comer hidratos de carbono no permite que el cuerpo utilice eficazmente la
grasa para producir energía y también mantiene los niveles de insulina demasiado altos. Si limitáis el consumo de hidratos de carbono, entonces vuestro cuerpo se verá forzado a emplear las reservas de
grasa como energía y se convierte en una máquina quemadora de
grasa.
Desgraciadamente para los culturistas, para que éstos puedan entrenarse eficazmente con los hierros, el cuerpo emplea el metabolismo anaeróbico de energía, porque los músculos necesitan energía más rápido de lo que cuesta oxidizar la
grasa para convertirla en combustible y la única forma de seguir haciendo repeticiones es convirtiendo el glucógeno (que es la forma en que el cuerpo almacena los hidratos de carbono) en energía. Si no disponéis de adecuadas reservas de glucógeno, entonces vuestros músculos no serán capaces de trabajar muy duro y eso os convertirá en un
[Regístrate y verás el enlace] mediocre.
Tipos de
grasas
De acuerdo, volvamos a las
grasas. El término “
Grasa” se refiere a muchas formas diferentes de
grasa, que se identifica como una cadena de ácidos grasos de los que está formada. Existen más combinaciones de triglicéridos y ácidos grasos de los que podríamos posiblemente hablar en un artículo de revista. Por consiguiente, tendremos que hacerlo de forma genérica. Entended simplemente la
grasa como triglicéridos, que son moléculas de tres ácidos grasos (de ahí el sufijo “prefijo” al principio) unidos químicamente a un átomo de glicerol. Existe un gran número de moléculas de ácidos grasos que pueden ser uno de los ácidos unidos al glicerol, así que el número posible de combinaciones es... bueno, digamos que es una barbaridad. Los tipos de ácidos grasos que forman los tres determinarán si la
grasa resultante será considerada saturada o insaturada. Por ejemplo, los siempre populares ácidos grasos omega 3 son un tipo de
grasa insaturada.
Cuando consumís alimentos que contienen
grasa, lo más probable es que sea en forma de un triglicérido, que luego será descompuesto y llegará al estómago e intestinos. Luego debe ser degradado aún más mediante la bilis y las enzimas. Estas enzimas se conocen como lipasas y digieren las
grasas separando los ácidos grasos del glicerol en pequeñas moléculas que pueden ser absorbidas en el intestino y luego reconstituirse de nuevo en triglicéridos. Estos triglicéridos son entonces combinados con colesterol y lipoproteínas y transportados a la circulación dónde puedan ser empleados como combustible energético para los músculos y otros tejidos.
Los triglicéridos son también transportados al hígado dónde se convierten en células
grasas (adipositos) dónde pueden reducirse en ácidos grasos mediante las lipoproteínas lipasa. Cuanto más elevados sean vuestros niveles de insulina, mayor será el número de lipoproteínas lipasa que habrá en las células
grasas, lo cual creará un entorno en el que el cuerpo será más propenso a almacenar la
grasa en lugar de usarla como energía, de ahí el principio de la
[Regístrate y verás el enlace] Atkins. Aquí es dónde entran de nuevo en juego las
calorías. Los ácidos grasos liberados por las lipoproteínas lipasa pueden ser transportados en la circulación para ser usados como energía o bien almacenados en la célula
grasa después de convertirse de nuevo en triglicérido.
La diferencia entre dónde va, dependerá de si necesitáis energía o la tenéis en abundancia y eso estará determinado por la cantidad de
calorías consumidas. Al calcular las necesidades energéticas y mantenerlas equilibradas, podéis aportar al cuerpo la energía que necesita para los entrenamientos y las funciones diarias sin consumir un exceso de
calorías que acaben en el cuerpo como
grasa corporal.
La degradación de la
grasa
Vuestro cuerpo no empieza a quemar
grasa hasta que algún tipo de señal es enviada por el cuerpo para liberar una hormona específica que activa una reacción muy concreta. En pocas palabras, cuando estas hormonas se activan (llamadas catecolaminas), se liberan enzimas que atacan las células
grasas y descomponen los triglicéridos en glicerol y ácidos grasos. Entonces, la
grasa acumulada es transportada a la superficie dónde se asienta en una mezcla de
grasa y fluidos dentro de la célula y las
[Regístrate y verás el enlace] quitarán uno de los triglicéridos del compuesto ácido graso-glicerol para formar diglicéridos (“di” significa dos). Estos diglicéridos son divididos por otra enzima llamada lipasa sensible-hormonal (HSL) que sólo degrada uno de los glicéridos.
Entonces una tercera enzima entra en acción y se lleva el único glicérido que queda y si os preguntáis si ese que queda se llama monoglicérido (“mono” significa uno), entonces habéis acertado.
Lo que era una molécula es ahora tres cadenas distintas de ácido graso y una molécula de glicerol. Cualquiera de esas cadenas puede acabar siendo usada como energía o acumulada como
grasa corporal. Una cosa positiva que vale la pena saber es que las posibilidades de ser usadas como energía son bastante elevadas, porque las cadenas de ácidos grasos pueden ser reabsorbidas en la célula
grasa y empleadas para producir energía en la propia célula
grasa. Cuando la lipólisis (la degradación de la adiposidad) empieza, la producción de energía de la célula
grasa se dispara.
Las células
grasas hacen mucho más que generar energía. Estudios recientes están demostrando que producen hormonas que afectan al apetito y al metabolismo. De hecho la combustión de las
calorías se produce justo en el interior de la célula
grasa. Esto puede sonar contrario a lo que parecería razonable, pero la realidad es que es mejor tener un gran número de pequeñas células
grasas, que tener un número menor de grandes células
grasas. Si tenéis un gran número de pequeñas células
grasas quemaréis muchas más
calorías puesto que éstas estarán creando constantemente energía. En otras palabras, puesto que las células
grasas queman
calorías, cuantas más tengáis, más
calorías quemaréis.
Si queréis eliminar la
grasa corporal, entonces tendréis que crear una situación en la que la célula
grasa sea obligada a hacerlo. Cuando no coméis durante muchas horas, las hormonas y neurotransmisores que estimulan la respuesta lipolítica (destrucción de la
grasa) para descomponer
grasa se liberan. Entre estas se libera la norepinefrina, que es una sustancia química similar a la adrenalina que aumenta el metabolismo. No
comer también causa que aumente la concentración de glucocorticoides que activan una enzima llamada desnutrin/ATGL que ayuda a descomponer los triglicéridos. En cambio, cuando se produce la situación contraria, en la que coméis en una base consistente, las concentraciones de insulina son elevadas, lo que activa una enzima que inhibe ciertos bioquímicos tales como la producción de adrenalina, que da la señal al cuerpo para empezar a quemar
grasa. Existen muchas otras hormonas y moléculas que afectan a la decisión de la célula para destruir o almacenar la
grasa.
Otra forma en la que la insulina puede detener la degradación de la
grasa es estimulando la producción de una prostaglandina conocida como PGE2. Las prostaglandinas son moléculas que permiten que la célula en la que están se comunique con las que la rodean. La PGE2 sólo se encuentra en las células
grasas. En el interior de la célula
grasa la PGE2 inhibirá la pérdida de
grasa porque degradará el AMPc que es un compuesto que indica el inicio de eliminación de la
grasa cuando las hormonas correctas se unen al receptor celular. Si el AMPc se degrada, cuando las hormonas intentan unirse a la célula o indican a ésta que queme la grasa, no sucederá nada de nada. Obviamente, eso no os ayudará a quemar grasa.
Como veis, una de las claves para quemar grasa es mantener los niveles de insulina bajos. Podéis lograrlo consumiendo fuentes de hidratos de carbono que necesiten mucho tiempo para ser digeridas y lleguen a la circulación lentamente y proporcionen una liberación estable de energía sin generar picos de insulina. Estos hidratos de carbono se conocen como de bajo índice glucémico. Algunas buenas fuentes de éstos incluyen el arroz integral, los boniatos, los copos de avena y las lentejas.
De la teoría a la
práctica
Aprender más acerca de lo que es la grasa y qué sucede cuando ésta entra en vuestro cuerpo, os ayudará a combatirla más eficazmente. Leed todo lo que podáis acerca de los distintos tipos de
grasas y cómo éstas pueden afectar vuestro cuerpo. Además, mantened los niveles de insulina bajos y evitad que suban y bajen, porque esta hormona puede señalar al cuerpo que active el almacenaje de la grasa, al tiempo que inhibe las señales que le indican que la queme para usarla como energía.
Comed para ganar
músculo, no sólo para poneros grandes, porque ese exceso de
calorías extra os puede convertir en un gordo, en lugar de en un campeón. Cuando se trata de
[Regístrate y verás el enlace] necesitáis saber cómo
perder grasa, y no
perder un título porque simplemente tenéis demasiada grasa.
Fuente: fisicoculturismo-com.blogspot.com [Regístrate y verás el enlace]