El tratamiento de la obesidad tiene la característica de ser bidireccional: en un sentido, los pacientes obesos que son candidatos a programas de pérdida de peso deben
mostrar un alto grado de motivación; y, en correspondencia,
el profesional sanitario que los atiende debe disponer en su entorno de las herramientas necesarias para canalizar esa motivación y conseguir la suficiente adherencia a los cambios conductuales que se les va a demandar a aquéllos.