Ya estoy otra vez liada con la dichosa regleta del peso. Hoy lunes me tocaba pesarme, después de 10 días de fase de ataque y 4 de crucero. Esta mañana pesaba 88,6 kg. Son en total 4,4kg. Bueno no está mal. Reconozco que he cometido pequeños deslices por no haberme fijado bien en las etiquetas, con la gelatina y unos yogures. Además debo confesar que ayer, llegué con tanta calor a casa de mi hija que no me pude resistir a la nueva cerveza con limón de Damm. ¡Estaba tan fresquita! Yo aquí en casa sólo tengo cosas que yo puedo comer por la dieta por lo mismo, para no sucumbir a ninguna tentación. En fín, estoy contenta porque además de 4,4 kg los beneficios que he sacado son varios: me siento animada, no se me hinchan los tobillos como antes por las largas horas sentada frente al ordenador, duermo mejo y lo más importante para mí es que me reguraliza la tensión de una manera extraordinaria. La menopausia me producía hipertensión y a veces ni con la medicación la regulaba. Sin embargo ahora es un reloj.
Lo que más problemas me causa de todo esto es la puñetera regleta de las narices. Ya sabía yo la semana pasada que la había conseguido de pura potra y que no sabría cómo hacerlo otra vez esta semana. Seguiré intentando y procuraré anotar cómo lo he hecho si es que lo consigo.
¡Ánimo a todos los que empezáis una nueva semana de dieta!